Concurso de acreedores

Actualmente, el concurso de acreedores representa una gran ayuda para muchísimos españoles. Sin embargo, aún existe mucho desconocimiento sobre este procedimiento legal. Por esta razón, te explicaremos cuáles son las diferencias entre el concurso voluntario y el concurso necesario de acreedores.

¿En qué se diferencian el concurso voluntario y el concurso necesario de acreedores?

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La principal diferencia entre el concurso necesario y el concurso voluntario de acreedores radica en quien ha instado el procedimiento. Cuando la solicitud del concurso la hace el deudor, se trata de un concurso voluntario. En este caso, el órgano de administración de la sociedad se encarga de hacer la solicitud al Juzgado de lo Mercantil. Por otro lado, cuando la solicitud es hecha por un acreedor o por un socio responsable de la deuda, estaríamos hablando de un concurso necesario.

Si la solicitud de declaración la presenta un acreedor, tendrá que fundarla con el título por el cual se haya despachado la ejecución o por la existencia de alguno de las siguientes situaciones:

  • El sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones.
  • La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten al patrimonio.
  • El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de los bienes del deudor.

Por otro lado, también se tiene que fundar por incumplimientos de distintos tipos como el pago de obligaciones tributarias durante los tres meses anteriores a la solicitud del concurso, el pago de las cuotas de la seguridad social o el pago de los salarios e indemnizaciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las tres últimas mensualidades.

En cualquiera de los casos, se tiene que expresar en la solicitud una prueba de lo que desea valer el solicitante para acreditar los hechos. Es decir, no basta únicamente una prueba testifical.

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En el concurso voluntario, el deudor conserva las facultades de administración y disposición sobre su patrimonio, quedando sometido a la intervención de los administradores mediante su autorización. Y en el concurso necesario, se suspenden las facultades de administración y disposición sobre el patrimonio del deudor, siendo sustituido por los administradores concursales.

Si quieres aprovechar los beneficios del concurso de acreedores, ya sea de forma voluntaria o necesaria, lo mejor que puedes hacer es dejar todo en manos de Adiós a mis Deudas. ¿Por qué? Porque trabajan de la mano con un equipo de abogados expertos en la ley de segunda oportunidad y en la ley concursal. Además, te acompañarán en cada fase del proceso hasta que el resultado sea positivo.

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